Referirse al suicido o llegar a no querer seguir viviendo no es el problema en sí mismo. Esta es la dolorosa consecuencia de que se ha llegado al límite de la propia capacidad para encontrar la solución a algún problema o la autopercepción de las propias capacidades para enfrentar una situación que se siente “sin salida” a causa de una depresión severa.
Recordemos que la depresión y la ansiedad son los problemas de salud mental más comunes en la población, pero de los más ignorados y estigmatizados, por lo que el soporte puede llegar tarde o no llegar.
Debemos tener en cuenta que lo más importante en la intervención de alguien con depresión o potencial suicida es evitar el daño y preservar la vida, sin lanzar juicios de valor («lo que piensas o sientes es malo») o dar mensajes como “la vida es bella”, “no estás solo”, ya que en muchos casos son estos los motivos por la que la persona piensa que no debe seguir viviendo.
Si se conoce a la persona en riesgo suicida, puedes intervenir brindando argumentos que darían tiempo que aplace su decisión hasta que llegue la ayuda profesional de Salud Mental, mostrando empatía, sin juzgar o recurrir a la culpa.
Si no se conoce a la persona es importante convencerla de que nos cuente las razones de su decisión, mostrando la mayor empatía posible, sin cuestionar sus argumentos, sino validado sus emociones hasta alejarla del peligro y llegue la ayuda profesional.
La intervención de la policía u otras fuerzas del orden en este tipo de situaciones debe estar a cargo de personas capacitadas para brindar el soporte emocional inmediato. Por otro lado, también pueden ser reforzadas por la presencia bomberos o médicos especialistas en Salud Mental que sepan centrarse en el problema de la persona y no poner a “la persona es el problema”.
Estos eventos donde la consecuencia es vista como el problema principal disminuye la posibilidad de abordar el tema de la Salud Mental como prioritario o, incluso, de emergencia nacional.
Es momento de romper estigmas y prejuicios que continúan cobrando la vida de quienes no son escuchados.
Un artículo de Utero.pe. Puedes leer la nota aquí.