• Webmail | Intranet

Mujeres que inspiran: Natsumi Fukuhara

Mujeres que inspiran: Natsumi Fukuhara 3728 2489 webmaster
Compartir :

Empezar a querernos, cuidarnos y confiar en nuestras fortalezas se refleja en todo lo que podemos lograr, superando los miedos e ideas limitantes que, por circunstancias distintas, nosotras mismas nos ponemos.

Para muchas no ha sido fácil lograr esto, pero sus historias son las que inspiran e impulsan a otras a intentarlo. Natsumi Fukuhara, creadora de Ellas Dicen, TEDx Lima Speaker y apasionada por la libertad de ser una misma, nos comparte su experiencia en el camino de convertirse en su mejor versión amándose incondicionalmente.

 

 

– ¿Para ti qué es la Salud Mental?

Entender que no somos ni seremos seres perfectamente equilibrados; jamás tendremos el completo control ni podemos cambiar lo que nos pasó pero es nuestra responsabilidad hacernos cargo de nuestras heridas y sanarlas y así darle un sentido positivo-nutritivo de cara al futuro; pedir ayuda cuando la necesitamos; es buscar nuestro bienestar.

Sentirnos bien con nosotras mismas, entendiendo -en los momentos difíciles- que vamos a salir adelante porque la oscuridad no es un estado permanente. Es parte de existir 🙂

 

– ¿Por qué crees que aún existen muchos estigmas al hablar de este tema? A pesar de ver la urgencia debido a la excesiva violencia física y psicológica con la se vive día a día, especialmente hacia las mujeres.

Porque lamentablemente -la gran mayoría- hemos crecido rodeadas de voces que nos dicen que “ir al psicólogo es para locos”; “una mujer fuerte puede con todo”; “si necesitas ayuda es porque eres débil”; “para eso están tus amig@s o tu pareja”. Esto, al escucharlo o leerlo tantas veces y proviniendo de personas en las que confiamos tanto, terminamos creyéndolo. Cargamos solas un peso que nos termina derrumbando y haciendo trizas. Y esos traumas los heredan las siguientes generaciones. Nos guste o no.

 

 

– ¿Qué relación encuentras entre el empoderamiento femenino, erradicación de la violencia a la mujer y búsqueda de la igualdad de género con el cuidado de la salud mental?

Considero que el empoderamiento parte del reconocimiento de la situación actual en la que nos encontramos, como sociedad pero también como individuos. No creo que el empoderamiento pueda ser sostenible entre hurras y ánimos si es que internamente seguimos sin sanar; la sororidad no es posible sin dejar de lado la competencia entre mujeres, la erradicación de la violencia a la mujer significa también dejar de etiquetarnos, juzgarnos y estereotiparnos entre nosotras; para mí, esto también es violencia y si hemos crecido buscando ser “más” que las otras (“más” bonita; “más” inteligente, por ejemplo, para ganar los aplausos y/o aprobación de alguien) y no pensamos en construir un mejor futuro en equipo y donde tod@s ganemos, estamos poniéndonos cabe entre nosotras. Creo que la búsqueda de cualquier mejora tiene como requisito el cuidado de la salud mental.

 

– Desde tu experiencia personal, ¿Qué fue lo que te llevó a hacerte consciente de cuidar tu salud mental?

Fue hace cinco años y estaba en el trabajo. Llevaba varios días muy ansiosa, malhumorada e intolerante. No sé qué fue lo que pasó ese día (seguro algo relacionado al trabajo) que me frustró al nivel de encerrarme en el baño a llorar. Recuerdo que vi las paredes y empecé a sentir picazón en todo el cuerpo, cerraba los ojos y solo imaginaba mi piel llena de heridas… me faltaba el aire, sentía que me estaba ahogando. ¿Pero de qué me podría quejar? Me sentía culpable porque son tantas las personas que no tienen trabajo, familia y un entorno amical que yo sí tenía en ese entonces… ¿Con qué derecho me siento mal si tengo todo lo que una persona necesita para estar bien? Al contrario… se supone que debería estar agradecida. Pero por algún motivo ya no podía aguantar más. Yo no me aguantaba. No sabía qué me pasaba. Pero sabía que tenía que hacer algo. Y recordé que una amiga me contó que iba a terapia y que le estaba ayudando muchísimo. Su vida no era perfecta, tenía altibajos – como tod@s- pero lograba responder a lo que le sucedía con una actitud abierta, reflexiva y positiva. La admiraba muchísimo, aún la admiro y le pedí el número de su psicóloga. Ese día todo empezó a cambiar para mejor.

 

 

– ¿Qué consideras que fue lo más difícil de tomar la decisión de iniciar este proceso?

Aceptar que necesitaba ayuda. Y pedirla. Crecí pensando que ser fuerte es poder con todo. Lo más difícil fue reconocer que no siempre podremos cargar con todo el peso, que a veces hace falta una profesional para ayudarnos en algunos procesos y que no es responsabilidad ni de mi familia ni de mis amistades solucionar mis problemas.

 

– De forma personal y profesional ¿Qué cambios has podido notar desde que decidiste integrar tu cuidado emocional a tu bienestar integral?

Puedo recordar con claridad cómo una noche le dije a mi psicóloga que sentía que había despertado. Llevaba cerca de tres años en terapia y de pronto esa noche todo empezó a tener sentido. Me costó tiempo, dinero, energía, constancia, fuerza… (porque siempre está la tentación de dejar de ir y abrazar la excusa “pero si hay tanta gente que no va a terapia y está bien…tal vez así es la vida y ya, total, nada será perfecto”), pero esa noche entendí que puedo elegir cambiar, entendí que tengo el derecho irrevocable de reinventarme y no ser presa de mis traumas. Desde ese entonces he amado y honrado esa libertad, que por supuesto trae consigo la responsabilidad de hacerme cargo de las consecuencias de mis decisiones. Y pongo en práctica ese aprendizaje en todo.

 

 

– ¿Una mujer empoderada y exitosa (según lo que cada uno considere éxito) es una persona consciente y preocupada por su salud mental?

Para mí, sí. Para empezar porque una persona empoderada y que en consecuencia tiene el poder (deseo y compromiso, no responsabilidad, ojo) de ayudar a otr@s a sacar lo mejor de sí, debe reconocer sus puntos fuertes y cuáles son esas áreas en las que necesita trabajar y seguir desarrollándose. No sé si exista esto como una definición o concepto de la academia jajaja pero sí creo que hay un falso empoderamiento, en el que nos decimos que podemos con todo, que vamos a luchar, que ya verán lo que somos capaces de lograr… pero en realidad el móvil ahí es la validación de lo propio a través del otro (“ mientras más aplausos reciba, más real es mi empoderamiento”). Creo que una mujer realmente empoderada y exitosa tiene como prioridad su salud mental.

 

– Ellas Dicen se ha convertido en un espacio de confianza, complicidad amiga y empoderamiento femenino con un tono divertido y cercano. ¿Cómo ha evolucionado desde tu crecimiento personal y qué es lo que deseas que todas tus seguidoras puedan aprender en esta comunidad?

Creo que todo lo que hacemos es producto de lo que somos. “Ellas dicen” ha ido evolucionando en estos últimos años y estoy segura de que lo seguirá haciendo. Así como quiero seguir creciendo yo.

“Ellas dicen” cree que una mujer psicológicamente fuerte y sana es un agente de cambio que contagiará más luz, energía positiva, empatía y empoderamiento 🙂 y todo gira en torno a eso. Por supuesto que nos reímos y hacemos bromas pero nuestro foco es brindar herramientas (a veces digitales, a veces presenciales) para impulsar el cambio positivo: ir a terapia, no tener miedo ni sentir culpas poder pedir ayuda, reconocer la violencia psicológica/física/sexual/económica, y a través de historias en un tono cercano y cotidiano, invitar a la reflexión.

 

 

– Como counselor, ¿Qué te llevó a tomar esta preparación y cuáles son los problemas de salud mental más habituales a los que has podido dar soporte?

“Ellas dicen” empezó el contacto fuera de lo digital con cafés. Me sentaba a escucharlas. Ellas me escribían para juntarnos, me contaban qué les había pasado, cómo se sentían, el porqué de sus problemas, y a veces ellas mismas se respondían mientras conversaban conmigo y ya sabían qué hacer. A veces no. Este acompañamiento lo hice desde el inicio hasta el día de hoy. Creo que los mayores problemas a los que nos enfrentamos (desde el entorno al que he podido tener llegada, claro) son la presión social y los estereotipos. Del 100% probablemente el 80% (aprox) ha girado en torno a los “debería” (cómo debería lucir, hablar, vivir; qué debería tener, haber logrado, ganar; debería estar casada, con hij@s; debería… debería…). El otro 20% (aprox) suelo derivarlos a consultas psicológicas porque son territorios que debe tratar una profesional. La felicidad que siento al verlas después de algunos meses más tranquilas, claras y ligeras, entendiendo que están en un proceso de recuperación y bien encaminadas, no tiene precio.

– Un consejo que puedas darle a todas las mujeres que desean empezar a cuidar su salud mental pero no saben cómo empezar.

El camino no es fácil. La vida no es fácil. Te entiendo. Sé que en el fondo tú sabes que tienes el poder de reinventar y redefinir lo que quieras de ti, pero no tienes ni idea de cómo ni por dónde empezar. Sé que te desesperas porque quieres algo con efecto inmediato YA YA YA. Sé que a veces desearías que todo se apague para no tener que lidiar con el peso que sientes todo el tiempo; conozco esa carga. No todo depende de ti. Permítete recibir ayuda. Date la oportunidad de cambiar esta historia. Te prometo que no vas a estar sola. ¿Qué tal si lo intentamos?

 

 

Gracias a Natsumi por inspirarnos y sumarse junto a Ellas Dicen como embajadoras de Fracarita Latin America, reafirmando su compromiso con la Salud Mental, la Educación y la Inclusión. ¡Sigamos creciendo, juntas!

EN FR ES